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Mi hijo camina en puntillas

La modalidad de caminar en puntillas puede ocurrir en la etapa de inicio de la marcha. Se debe observar y examinar si persiste o es permanente.

Un niño que camina en puntillas llama la atención. A veces es gracioso, a veces preocupa, y casi siempre alguien en la familia pregunta si es normal. Como con muchas cosas del desarrollo, la respuesta depende de tres detalles: cuántos años tiene, si puede apoyar el talón cuando quiere y si hay algo más.

Un patrón frecuente al empezar a caminar

Muchos niños alternan el apoyo del talón con la marcha en puntillas durante los primeros meses después de empezar a caminar, y antes de los dos años ese patrón no se considera anormal.1 En una serie de 60 niños que caminaban en puntillas, el 88% podía hacer una marcha normal cuando se lo pedían y el 68% lo hacía solo de forma intermitente.2

La mayoría deja de hacerlo sola. En un seguimiento de 1401 niños suecos sanos, cerca del 5% había caminado en puntillas en algún momento; más de la mitad ya lo había dejado a los cinco años y medio, y a los diez años el 79% caminaba normal sin ningún tratamiento.3, 4 Si el niño baja el talón cuando está quieto, cuando se lo piden o cuando camina despacio, y no hay otros signos, lo habitual es que el patrón desaparezca solo.

Cuándo se vuelve un tema para la consulta

Hay cuatro situaciones que justifican una valoración:

  1. Persiste. El niño lleva ya varios años caminando y sigue en puntillas la mayor parte del tiempo. La marcha en puntillas persistente se asocia con pérdida progresiva de movilidad del tobillo.2
  2. No puede bajar el talón. Aunque se lo pida, el talón no llega al suelo o lo hace con la rodilla doblada. Eso sugiere que el tendón de Aquiles se ha acortado, una condición aparte que conviene tratar temprano.2, 4
  3. Es nuevo. Caminaba normal y empezó a hacerlo en puntillas. La marcha en puntillas puede ser el primer signo de un problema neurológico o del desarrollo, y un cambio de patrón siempre se estudia.1, 5
  4. Es asimétrico o se acompaña de otros signos: un solo lado, rigidez, caídas frecuentes, retraso en el lenguaje u otros hitos. La marcha en puntillas es más frecuente en niños con trastornos del lenguaje, autismo o retraso del desarrollo, y los que la mantienen presentan más dificultades del neurodesarrollo que sus pares.3, 6, 7, 8

Qué hacemos en la consulta

El diagnóstico de marcha en puntillas idiopática (sin causa identificable) es por exclusión: primero hay que descartar lo demás.1, 9 Por eso la consulta empieza con una historia detallada del desarrollo y un examen completo.1, 5 Observamos la marcha, medimos cuánto sube el tobillo con la rodilla estirada y con la rodilla doblada,10 revisamos el tono muscular y los reflejos, y comparamos la longitud de las piernas. Con eso se separa el hábito de la marcha idiopática, del acortamiento del tendón o de una condición neurológica o muscular que requiera la opinión de otro especialista.5

Tratamiento: de menos a más

Las opciones descritas van de la observación y los estiramientos a las férulas, los yesos seriados, la toxina botulínica y el alargamiento quirúrgico del tendón.1, 11 La evidencia ordena bastante esa escalera:

  • Cuando el tendón sigue flexible, el primer paso son estiramientos sencillos en casa y controles, porque la mayoría se resuelve sola.1, 4
  • Si hay acortamiento, los yesos que se cambian cada pocas semanas mejoran la movilidad del tobillo, aunque no siempre la normalizan.11 Agregar toxina botulínica a los yesos no mejoró los resultados en un ensayo controlado con 47 niños.9, 10
  • El alargamiento quirúrgico se reserva para acortamientos fijos que no responden a lo anterior. Es la única opción con efectos sostenidos más allá de un año; mejora la movilidad y la mecánica del tobillo sin debilitar la pantorrilla de forma relevante.11, 12, 13

La mayoría de los niños que caminan en puntillas no necesitan cirugía.4 Lo que sí necesitan, cuando el patrón persiste, es que alguien los examine con calma y les dé a los padres un plan concreto.

Referencias

Fuentes indexadas en PubMed consultadas para este artículo. Los números en el texto remiten a esta lista.

  1. Oetgen ME, Peden S. Idiopathic toe walking. J Am Acad Orthop Surg. 2012;20(5):292-300. PubMed PMID 22553101. doi: 10.5435/JAAOS-20-05-292.
  2. Sobel E, Caselli MA, Velez Z. Effect of persistent toe walking on ankle equinus. Analysis of 60 idiopathic toe walkers. J Am Podiatr Med Assoc. 1997;87(1):17-22. PubMed PMID 9009544. doi: 10.7547/87507315-87-1-17.
  3. Engström P, Tedroff K. The prevalence and course of idiopathic toe-walking in 5-year-old children. Pediatrics. 2012;130(2):279-84. PubMed PMID 22826572. doi: 10.1542/peds.2012-0225.
  4. Engström P, Tedroff K. Idiopathic Toe-Walking: Prevalence and Natural History from Birth to Ten Years of Age. J Bone Joint Surg Am. 2018;100(8):640-647. PubMed PMID 29664850. doi: 10.2106/JBJS.17.00851.
  5. Ruzbarsky JJ, Scher D, Dodwell E. Toe walking: causes, epidemiology, assessment, and treatment. Curr Opin Pediatr. 2016;28(1):40-6. PubMed PMID 26709689. doi: 10.1097/MOP.0000000000000302.
  6. Accardo P, Whitman B. Toe walking. A marker for language disorders in the developmentally disabled. Clin Pediatr (Phila). 1989;28(8):347-50. PubMed PMID 2474401. doi: 10.1177/000992288902800802.
  7. Barrow WJ, Jaworski M, Accardo PJ. Persistent toe walking in autism. J Child Neurol. 2011;26(5):619-21. PubMed PMID 21285033. doi: 10.1177/0883073810385344.
  8. Engström P, Van't Hooft I, Tedroff K. Neuropsychiatric symptoms and problems among children with idiopathic toe-walking. J Pediatr Orthop. 2012;32(8):848-52. PubMed PMID 23147630. doi: 10.1097/BPO.0b013e31826bec08.
  9. Caserta AJ, Pacey V, Fahey M, et al. Interventions for idiopathic toe walking. Cochrane Database Syst Rev. 2019;10(10):CD012363. PubMed PMID 31587271. doi: 10.1002/14651858.CD012363.pub2.
  10. Engström P, Bartonek Å, Tedroff K, et al. Botulinum toxin A does not improve the results of cast treatment for idiopathic toe-walking: a randomized controlled trial. J Bone Joint Surg Am. 2013;95(5):400-7. PubMed PMID 23467862. doi: 10.2106/JBJS.L.00889.
  11. van Kuijk AA, Kosters R, Vugts M, et al. Treatment for idiopathic toe walking: a systematic review of the literature. J Rehabil Med. 2014;46(10):945-57. PubMed PMID 25223807. doi: 10.2340/16501977-1881.
  12. Hemo Y, Macdessi SJ, Pierce RA, et al. Outcome of patients after Achilles tendon lengthening for treatment of idiopathic toe walking. J Pediatr Orthop. 2006;26(3):336-40. PubMed PMID 16670545. doi: 10.1097/01.bpo.0000217743.44609.44.
  13. Stricker SJ, Angulo JC. Idiopathic toe walking: a comparison of treatment methods. J Pediatr Orthop. 1998;18(3):289-93. PubMed PMID 9600550.

Contenido educativo con referencias a la literatura médica. No sustituye una valoración médica individual.

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